Te quería incluso con esos defectos insoportables si es que acaso pueden llamarse así, porque en parte era lo que amaba en vos, amaba la forma en que me hacías querer esas cosas que vos considerabas defectos en tu forma de ser. Cuando dijiste que me querías, no lo pensaste bien y yo, solo te quería como eras. Al parecer, vos no creías en mi o quizás en tus propias palabras que decían quererme como a ninguna otra antes, como a ninguna después. Si te pones a pensarlo, nada es seguro entonces, ni siquiera aquello que crees que lo es. A veces, uno dice que nunca va a suceder tal o cual cosa, parece totalmente imposible y un día, te encontrás lidiando con ese problema. Con esa tormenta que negaste. Con esos días que no se soportan, que no te sueltan, que te atan y te encarcelan para evitar verte sonreír.